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   Editorial
leído 17 vecesPublicado: 23/08/2008 - 17:58comentarios: 1

 Adopción, lo bueno y lo malo.
     En estos últimos días se puso en el tapete el tema de las adopciones por parte de parejas homosexuales.
Muchas personas no son partidarias de esta posibilidad por plantearla como antinatural, fuera de las buenas costumbres.
¿Antinatural? ¿A que se refieren con esa argumentación? Antinatural es que una pareja que no puede procrear adopte y en consecuencia cumplan el rol de padres si la naturaleza se los ha negado; pero legalmente existe esa posibilidad.
No debemos olvidar que tanto las sociedades occidentales, como las normas que la rigen, las “buenas costumbres”, son creación de nuestra especie y no producto de la naturaleza.
Nuestra cultura nos impuso a las nuevas generaciones ideales de hombre, de belleza, de familia, de normalidad, que nada tienen que ver con nuestra naturaleza animal en pos de una supuesta naturaleza superior.
Está en nosotros evaluar esos ideales y forma de vida, no tomarlos como verdades absolutas y ser un poco más críticos, facultad que si debemos desarrollar producto de una verdadera condición natural.
La homosexualidad, nos guste o no como opción, es una realidad y no condiciona en absoluto nuestra capacidad de sentir, de brindar amor y de obrar como verdaderos hombres y mujeres, por lo tanto no es nada racional querer impedir que dos personas, aunque sean del mismo sexo, críen y le den un buen porvenir a una persona, niño o niña, desprovista de afectos.
Si el problema que se sugiere es la falta de una figura paterna o materna y la posibilidad de que el niño ‘copie’ la forma de vida de los padres adoptivos, habría que puntualizar algunos aspectos, no por tener por padres a dos personas del mismo sexo, el individuo va a carecer de la imagen “complementaria” pues las relaciones sociales a las que nos vemos sometidos las personas forman un universo muy rico, y no podemos por ende pensar que solo las experiencias del hogar condicionan la vida de un niño, tanto la escuela, el club deportivo, y otros ambientes, como la casa de los abuelos, de tíos, de amigos pueden proporcionar figuras tanto masculinas como femeninas que complementen las experiencias y el desarrollo psico-sexual del niño.
En consecuencia, podemos optar por esa gama de personajes para ir formando su personalidad si además a eso le sumamos que la posibilidad de ser en el futuro hetero u homosexual nada tiene que ver con imposiciones sino con formas de sentir.
Pero como el problema central es la homofobia, la posibilidad de ser, sentir y obrar libremente, deberíamos de ponernos a pensar, como hacíamos referencia al principio, en la posibilidad de deshacernos de nuestros tabúes, de repensar “lo bueno y lo malo” y en que no es condición suficiente pertenecer a un hogar donde los padres sean heterosexuales para garantizar la felicidad y la libertad.
Preocupémonos por cosas verdaderamente importantes como ser la erradicación de la pobreza, el cumplimientos de los derechos humanos, de hacer de este sistema uno más justo y equitativo, donde un niño, un adolescente tenga la verdadera oportunidad de crecer y transformarse en un verdadero hombre o mujer, feliz y realizador para que pueda es esa forma generar y brindar en sus pares amor, verdaderas “buenas costumbres” e ideales de vida.
autor: Alejandro Repetto

Comentarios: 1

Angela26/08/2008 14:56
Me parece una barbaridad que se permita adoptar niños a parejas homosexuales sean hombres o mujeres.

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